LA CURVA DE LA FELICIDAD

Con Gabino Diego, Antonio Vico, Josu Ormaetxe y Jesús Cisneros
Teatro
Sala Magna
Precio: 28€

De «La curva de la felicidad» se desprende en clave de humor, que referirse a esa prominencia que se forma en el vientre masculino a base de cervezas y tapitas del bar, es hablar de crisis. Es el momento de hacer todo tipo de locuras resistiéndote a dejar de ser un Peter Pan, para volver al mismo sitio: la búsqueda de la estabilidad. Después del desastre conyugal, Quino, interpretado con humor y ternura por “Gabino Diego”, tendrá que enfrentarse a la venta de la vivienda común y a la compra de un apartamento en el que pasar sus nuevas noches solitarias.

Una situación de lo más rutinaria pero que cuenta con el problema añadido de que Quino no sabe decir «no». «Serán muchos los hombres que se identificarán con él», aseguran sus creadores «y muchas mujeres las que se reirán cómplices con sus maridos».


SINOPSIS:

¿Es cierto que los hombres sufren una crisis a los 50?


Todos los que han atravesado la crisis de los 50 saben que el hombre es el sexo débil de la pareja: inseguro, indeciso y frágil. Aunque sueñen con irse de marcha, les asusta vivir solos y volver solos a casa después de unas noches locas que nunca son tan locas. En su delirio, llegan a imaginar que su madurez es poderoso imán que atrae a las mujeres de 30 e incluso más jóvenes.

Quino, el protagonista, de 50 años,interpretado con humor y ternura por Gabino Diego, guionista de televisión, víctima del trabajo inestable y en plena crisis de los cincuenta, es abandonado por su mujer: “por gordo y por calvo”, asegura que le dijo su mujer al irse.

Hasta la fecha ha vivido en un piso amplio del centro de la ciudad, pero su mujer ha abandonado la vivienda familiar y espera que Quino la venda para recibir la mitad de su precio.

La venta del piso le provoca una enorme angustia de carácter estresante porque, entre otras cosas, significa la pérdida definitiva de CARMEN... Y él querría volver con ella por inseguridad, costumbre y dependencia psíquica.

Forzado y presionado por su mujer a vender el piso, intenta, en continua contradicción, por todos los medios que no se lo compren: lo desaconseja, asegura que las instalaciones eléctricas y las tuberías son viejas... pero su personalidad frágil, insegura, indecisa y sin voluntad le lleva a firmar documentos de compromiso de venta a cada uno de los tres personajes: Javier, Manuel y Fer , tipos muy distintos de hombres, que irán apareciendo en escena, con lo que se irán creando una serie de conflictos en cadena y vueltas de giro con final sorpresa que nos mostrarán ,en clave de comedia, una reflexión sobre cómo ven y cómo llevan las relaciones con las mujeres unos tipos de cuarenta y tantos....